Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como 'Niño Guerrero', fue abatido el viernes 12 de junio en un estado «rápido y letal» ejecutado por el ejército estadounidense en el sureño estado venezolano de Bolívar. Esta acción conjunta con las autoridades venezolanas confirmó la muerte del líder máximo del Tren de Aragua, una organización que Estados Unidos catalogó como terrorista extranjera en 2025. El operativo cierra la trayectoria criminal de Guerrero Flores, quien transformó al grupo desde un núcleo carcelario hasta una red transnacional.
De Tocorón a la expansión continental
Nacido en Maracay el 30 de mayo de 1983, Guerrero inició su historial delictivo en 2005. Su encarcelamiento inicial en 2010 lo llevó al Centro Penitenciario de Aragua (Tocorón), donde consolidó su poder tras fugarse dos veces y remodelar la infraestructura penitenciaría con amenidades lujosas bajo el control del gobierno de Nicolás Maduro. Desde esta base, expandió sus operaciones a estados como Carabobo, Sucre y Guárico.
Estructuración de una red transnacional
Bajo su mando, el Tren de Aragua diversificó su portafolio criminal para incluir narcotráfico, minería ilegal y trata de personas. La expansión regional comenzó en 2018 con operaciones en Colombia, Chile y Perú, aprovechando la migración venezolana hacia ciudades como Lima y Bogotá. En julio de 2025, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Guerrero por su vínculo con actividades ilícitas armadas.
Impacto geopolítico y sucesión
La muerte de 'Niño Guerrero' ocurre en un contexto de acercamiento operativo entre Washington y Caracas. La designación terrorista permitió al presidente Donald Trump invocar la Ley de Enemigos Extranjeros para deportaciones selectivas. Este evento plantea interrogantes sobre el liderazgo futuro del grupo, cuya estructura ha sido descrita por Insight Crime como la más poderosa de Venezuela.