La noche del último domingo, en el asentamiento humano Huáscar del distrito de San Juan de Lurigancho (SJL), dos hombres fueron asesinados tras ser abordados por sujetos armados. Las víctimas se encontraban consumiendo licor en el jirón Los Geranios cuando un grupo a bordo de una motocicleta lineal los atacó con disparos. Uno de ellos falleció en el lugar, mientras que el otro logró huir pero murió poco después a unas cuadras del tiroteo.
Investigación y hallazgos forenses
Fuerzas policiales llegaron al escenario para realizar las diligencias correspondientes. Peritos de Criminalística y personal del Ministerio Público levantaron los cuerpos e identificaron cinco casquillos de bala en el lugar, lo que sugiere un ataque sostenido contra los varones. Los fallecidos fueron identificados como Joshimar Jefferson Mayta Galarza (30 años) y Roberto Isaías Celestino Cajas.
Según registros policiales, ambos presentaban antecedentes relacionados con el tráfico ilícito de drogas; en el caso de Cajas, se registró una detención por este delito en 2023. La Policía Nacional del Perú (PNP) indicó que la investigación preliminar descarta vínculos con extorsiones a transportistas y apunta hacia disputas o negocios vinculados al narcotráfico.
Reclamo vecinal: "No hay ley"
A pesar de los esfuerzos institucionales, la reacción en el barrio ha sido de profunda frustración. Vecinos declararon a RPP que se encuentran hartos de la situación de inseguridad recurrente y exigen una respuesta efectiva ante las autoridades locales y policiales, como publicó este diario en Asesinan dos hombres en SJL y vecinos denuncian abandono policial.
“Hemos llamado al 105, 101 y no dicen nada. No hay ley, estamos abandonados ¿qué podemos hacer si la autoridad te dice que no hay y no hacen nada? Tiene que haber un muerto para que puedan venir”, afirmó una vecina del sector.
La comunidad señala que, pese a las constantes llamadas de auxilio, los efectivos policiales tardan en llegar o no actúan con celeridad. La percepción generalizada es la de abandono estatal, lo que ha generado un clima de impotencia y reclamo público por mayor patrullaje y medidas concretas para frenar la violencia.