El Gobierno de Chile ha declarado oficialmente el Estado de Catástrofe en la Región de Coquimbo y en la provincia de Huasco, ubicada en la región de Atacama. Esta medida administrativa se adopta como respuesta directa al impacto del sistema frontal que comenzó a actuar desde el 15 de julio, generando lluvias intensas y ráfagas de viento superiores a los 100 km/h en diversas zonas del país. La decisión busca reforzar la capacidad de respuesta ante las inundaciones, los cortes masivos de rutas y los daños estructurales registrados.
Impacto humano y geográfico
El balance preliminar establecido por las autoridades reporta un saldo trágico que incluye 10 fallecidos confirmados, 4 personas desaparecidas y 17 heridos. En términos de afectación material, se estima que aproximadamente 2.200 personas resultaron damnificadas directamente. Más de 1.100 viviendas sufrieron daños graves o quedaron completamente destruidas debido a los desbordes de ríos y deslizamientos de tierra.
Aislamiento y servicios básicos
La infraestructura vial ha sido severamente comprometida, dejando más de 100.000 personas aisladas por la interrupción en el funcionamiento de caminos y puentes. Asimismo, se reporta que 150.000 usuarios permanecen sin suministro eléctrico. Para mitigar estos efectos, las brigadas de emergencia trabajan activamente en la habilitación de vías y el traslado de ayuda humanitaria hacia las comunidades afectadas.
Medidas gubernamentales
El presidente José Antonio Kast ha decretado esta medida que tendrá una duración inicial de hasta 90 días, permitiendo el despliegue de recursos adicionales y la participación de las Fuerzas Armadas en labores de apoyo, seguridad y rescate. Además, se dispuso la suspensión de clases en ocho regiones del país y se aplicaron restricciones en operaciones portuarias debido a las condiciones climáticas adversas.