La mejora de la productividad en el Perú constituye un desafío estructural que exige una reorientación estratégica de las políticas públicas y privadas. Paola del Carpio, experta reconocida en materia económica, ha señalado que este proceso es ineludible y debe centrarse prioritariamente en tres pilares fundamentales: la educación, la empleabilidad y las condiciones específicas del mercado laboral.
El rol central de la capital humano
Dentro del marco analítico presentado por Del Carpio, se establece que el ambiente alrededor de la actividad económica no es un factor aislado, sino una consecuencia directa de cómo se gestionan los recursos humanos. La educación deja de ser vista únicamente como un derecho social para convertirse en un motor de eficiencia productiva. Sin una fuerza laboral cualificada, las empresas peruanas enfrentan limitaciones severas para innovar y competir en mercados más exigentes.
Condiciones del mercado de trabajo
La empleabilidad no puede separarse de la regulación y el clima empresarial que rodea a los trabajadores. El análisis sugiere que las condiciones del mercado laboral deben ser optimizadas para reducir la fricción entre la oferta y la demanda de empleo. Esto implica entender que un entorno regulatorio claro y estable contribuye directamente a la creación de puestos formales, los cuales suelen ofrecer mayores niveles de productividad en comparación con el sector informal predominante.
Implicaciones para el desarrollo económico
Asumir esta perspectiva requiere una visión integral donde las decisiones empresariales estén alineadas con objetivos sociales más amplios. La priorización de la educación y la empleabilidad no son meras declaraciones de intenciones, sino requisitos técnicos para sostener el crecimiento a largo plazo. Al mejorar estas variables, se busca transformar la estructura económica peruana hacia modelos menos dependientes de factores externos y más sostenibles internamente.