Cientos de mujeres y colectivos feministas se movilizaron por las calles del centro de Lima en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, demandando no solo el fin de la violencia de género, sino también la implementación de políticas que garanticen la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral y empresarial.
La manifestación, que recorrió las principales avenidas del distrito limeño, puso especial énfasis en la necesidad de cerrar las brechas salariales que persisten en el mercado laboral peruano, donde las mujeres perciben en promedio 29% menos ingresos que los hombres por desempeñar funciones similares, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Demandas económicas toman protagonismo
Entre las principales consignas de la marcha destacaron los reclamos por la implementación efectiva de la ley de igualdad salarial, promulgada en 2022, pero que aún enfrenta desafíos significativos en su aplicación práctica en el sector privado. Las manifestantes exigieron mecanismos de control más estrictos y sanciones reales para las empresas que mantengan prácticas discriminatorias en sus estructuras de remuneración.
"No se trata solo de reconocer nuestros derechos en el papel, sino de garantizar que las empresas cumplan con la equidad salarial y nos den las mismas oportunidades de crecimiento profesional", declaró una de las voceras del colectivo organizador.
La movilización también abordó la situación de las mujeres emprendedoras y empresarias, quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento bancario. Según el último reporte de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, solo el 37% de los créditos para pequeñas y medianas empresas son otorgados a mujeres, evidenciando una brecha significativa en el acceso al capital.
Impacto en el sector empresarial
Las demandas de la marcha resonaron en el sector empresarial, donde diversas cámaras de comercio han comenzado a implementar programas de equidad de género como parte de sus estrategias de responsabilidad social corporativa. Esta tendencia responde tanto a presiones sociales como a estudios que demuestran que las empresas con mayor diversidad de género en posiciones directivas obtienen mejores resultados financieros.
El sector servicios, que emplea al 60% de la fuerza laboral femenina en Lima, ha mostrado avances graduales en la reducción de brechas salariales, aunque persisten desafíos en sectores tradicionalmente masculinizados como la construcción, minería y manufactura, donde la presencia femenina sigue siendo limitada.
Llamado a políticas públicas
Los colectivos participantes dirigieron un llamado específico al Congreso de la República para que apruebe el proyecto de ley que establece cuotas de género en directorios de empresas públicas y mixtas, una medida que busca incrementar la participación femenina en posiciones de liderazgo empresarial.
Asimismo, exigieron la creación de un fondo de garantía estatal que facilite el acceso de mujeres emprendedoras al sistema financiero formal, eliminando las barreras que actualmente limitan el crecimiento de negocios liderados por mujeres en sectores emergentes de la economía digital.
La marcha concluyó con la presentación de un pliego de demandas que incluye la implementación de guarderías empresariales, flexibilidad laboral para madres trabajadoras y programas de capacitación en liderazgo femenino, medidas que los organizadores consideran fundamentales para construir un mercado laboral más equitativo y productivo.
Esta movilización refleja una evolución en las demandas del movimiento feminista peruano, que incorpora cada vez más elementos relacionados con la participación económica y el empoderamiento empresarial como pilares fundamentales para alcanzar la igualdad de género en la sociedad.