La Oficina de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) emitió este jueves una advertencia crítica respecto al sistema educativo en el Líbano, señalando que 340 escuelas han resultado dañadas como consecuencia directa de los ataques del Ejército de Israel. Según un estudio elaborado bajo el marco del Fondo para la Transición y la Resiliencia en la Educación (TREF), financiado por la Unión Europea, Alemania, Francia y Suiza, se estima que al menos 100.000 niños corren el riesgo de perder acceso a las aulas al inicio del próximo curso escolar si no se ejecutan reparaciones urgentes.
Impacto directo en infraestructura educativa
La evaluación nacional realizada en junio por el Ministerio de Educación y Educación Superior libanés, con apoyo técnico de Unicef, ofrece la primera radiografía completa del impacto bélico sobre las instituciones educativas. De los 340 centros identificados como afectados —entre públicos, privados y de formación técnica—, 17 han quedado completamente destruidos. Los daños se concentran principalmente en las gobernaciones de Nabatieh, Líbano Sur, Becá, Baalbek-Hermel, Beirut y Monte Líbano, regiones que han sufrido la mayor intensidad de los ataques israelíes.
El informe detalla una variabilidad significativa en el estado de las infraestructuras: mientras algunos centros presentan desperfectos menores, otros requieren obras amplias de rehabilitación o reconstrucción total para garantizar la seguridad física antes de su reapertura. Esta situación se suma a un contexto preexistente de vulnerabilidad; la educación libanesa ya ha sido gravemente afectada por crisis económicas, sociales y de seguridad sucesivas en los últimos años.
Consecuencias socioeconómicas y llamado a la acción
Marcoluigi Corsi, representante de Unicef en el Líbano, enfatizó que las escuelas funcionan como espacios esenciales para la recuperación psicológica y el aprendizaje infantil. En declaraciones al medio EFE, Corsi advirtió que una nueva interrupción prolongada del ciclo académico tendría consecuencias duraderas no solo en el rendimiento educativo, sino también en la salud mental de los menores.
La organización subraya que cada día sin escolarización incrementa exponencialmente el riesgo de abandono escolar y exposición a riesgos sociales críticos, como el trabajo infantil o el matrimonio precoz. "La educación no puede esperar a que llegue la recuperación; forma parte esencial de ella", afirmó Corsi. Unicef trabaja actualmente junto al Ministerio de Educación y diversos donantes para impulsar la rehabilitación, aunque insiste en que la magnitud de la destrucción exige una financiación mucho mayor antes del inicio previsto del nuevo curso escolar en septiembre.