La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón, ubicado en el distrito de Nuevo Chimbote, región Áncash, enfrenta una significativa limitación en su capacidad operativa debido al estado de sus equipos médicos. Julio Albán Rugen, jefe de dicha área crítica, informó que de los 34 ventiladores mecánicos con los que cuenta la institución, 24 se encuentran inoperativos, dejando solo 10 equipos en funcionamiento efectivo. Esta situación compromete la atención inmediata a pacientes con condiciones de salud graves que requieren soporte respiratorio.
Origen de los equipos y necesidad de reparación
Según las declaraciones del jefe de la UCI, la mayoría de los equipos afectados fueron adquiridos de manera progresiva durante el periodo de la pandemia del coronavirus. Actualmente, estos dispositivos requieren procesos de reparación para restablecer su operatividad. La adquisición escalonada de estos aparatos durante la emergencia sanitaria ha dejado hoy una brecha en la infraestructura técnica del hospital regional, lo que obliga a gestionar soluciones alternativas para mantener la continuidad de los servicios de salud.
Movilidad de recursos para habilitar camas
Ante la escasez de equipos disponibles en la UCI, las autoridades del hospital han implementado estrategias de redistribución interna y externa. El Hospital La Caleta de Chimbote ha cedido un ventilador mecánico al centro de referencia, mientras que otro equipo fue trasladado desde el área de Emergencias del propio Hospital Eleazar Guzmán Barrón. Gracias a estas medidas de contingencia, se ha logrado habilitar 12 de las 14 camas disponibles en la unidad de cuidados intensivos, optimizando al máximo los recursos existentes.
Derivación de pacientes ante saturación
A pesar de los esfuerzos por mantener operativa la unidad, la capacidad de atención tiene un límite definido. El personal médico señaló que, cuando la demanda de pacientes críticos supera la capacidad actual de los ventiladores operativos, los casos deben ser derivados a establecimientos de mayor complejidad. Esta derivación es necesaria para garantizar la calidad y seguridad en el tratamiento de los enfermos, aunque implica desafíos logísticos adicionales para el sistema de salud local en Áncash.